"Duérmete mi niño y duérmete ya, porque viene el coco y te comerá".En lo personal, y creo que ya lo había comentado, la literatura fantástica y de horror desde siempre ha sido mi favorita. Recuerdo cómo algunas de mis primas se peleaban el honor de ser "Blancanieves", yo siempre esbozaba una sonrisa de triunfo, pues mientras ellas peleaban yo sabía que no tendría competencia para "ser" la Malvada Reina, más guapa, más inteligente, más interesante. Cuando era niña quería ser una bruja y cada vez que me contaban o que leía el cuento clásico, ésto era posible ¡ñaca-ñaca! ó ¡cacle-cacle!
Aún en la actualidad, la lectura que más disfruto es aquella que habla de fantasmas, vampiros, licántropos y toda la galería del horror que sea posible.
Gracias a este tipo de lectura vuelvo a ser niña, de nuevo siento ese temor tan benévolo pues uno lo puede conjurar al meterse bajo las cobijas, al encender la luz o al cerrar el libro en turno. Cosa que no puede hacerse con las historias de horror que se escenifican en la vida diaria.
Coria's Library, sección vampiros
En mi búsqueda por conocer más acerca de esta afición, tuve la suerte de encontrar un curso llamado "Vampiros en la literatura y en el cine" en un maravilloso recinto universitario:
Casa de Lago. Juan José Arreola ¡La academia le abría las puertas al horror!


El curso estaba a cargo del maestro Paulo Roberto Coria Monter, especialista en literatura y cine fantástico y de horror. El día de hoy, esta entrada no está dedicada a un texto específico. Hoy quiero dedicarlo a todos los libros que estuvieron a mi alcance gracias al curso del maestro Coria. Particularmente, esta entrada es para unirme a la celebración por el primer año del Blog amigo Horroris Causa, sitio donde el autor comparte sus recuerdos y nuevos descubrimientos literarios, cinematográficos y del día a día.

Horroris Causa, nació el 24 de julio de 2009, actualmente cuenta con un centenar de seguidores y la lista, estoy segura, seguirá creciendo.
En Letras y recetas no quise dejar tan importante fecha, pues el festejo es extensivo, así lo siento, para todos sus seguidores, admiradores de la generosidad de Coria Monter, quien semana a semana comparte algo de su sabiduría horrorífica.
Vaya desde aquí mi enhorabuena para el trabajo del maestro, no sólo por esta página, sino también por sus logros a través de su podcast "Testigos del crimen" , por sus publicaciones, sus cátedras magistrales (recientemente en IMCINE) y su batalla contra enemigos invisibles que templan el acero de su alma.
Para celebrar este aniversario, hoy se me ocurrió preparar un pastel de chocolate, cubierto con un baño también de chocolate -que además queda realmente húmedo- y coronado con coco rallado, éste último no sólo por el sabor pues en esta ocasión es un elemento con el que recuerdo esos sustos de la infancia "porque viene el coco y te comerá". Esta vez seremos nosotros quienes nos comamos al coco.


Pastel de chocolate ultra- chocolatoso
1 taza (250 ml) de crema ácida
1/2 taza (50 g) de cocoa
1/2 taza (125 ml) de agua caliente
2/3 (120g) taza de mantequilla a temperatura ambiente
1 3/4 (300 g) de azúcar común
1 cucharada (tbsp) de extracto de vainilla
2 huevos
2 1/4 (300g) tazas de harina
1 1/2 cucharaditas (tsp) de polvo para hornear
1 cucharadita (tsp) de bicarbonato de sodio
1/2 cucharadita (tsp) de sal
Baño de chocolate
1 cucharada (15g) de mantequilla
1 taza (120) de chocolate semiamargo picado
1 taza (220 g) de leche condensada
1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla
1/2 taza (40g) de coco rallado
Alas (de murciélago) a la obra
Mezcla la cocoa con el agua caliente y la pizca de sal, se va a formar una pasta. Reserva
Acrema la mantequilla con el azúcar. Añade los huevos uno a uno, bate bien después de cada adición, agrega la vainilla y la cocoa. Cierne la harina junto con el polvo para hornear y el bicarbonato e incorpóralos a la mezcla de mantequilla y huevos. Poco a poco y sin dejar de batir, agrega la crema ácida.
Vacía la mezcla anterior en un molde de rosca engrasado y enharinado. Mete a un horno precalentado por quince minutos y cocina a 180 ° C (350° F), por 45-50 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el panqué éste salga limpio. Saca del horno y deja enfriar.
Ahora hay que preparar el baño de chocolate.
Calienta la leche condensada, cuando esté a punto de hervir retírala del fuego y vacía sobre el chocolate picado, mezcla suavemente. Agrega la mantequilla y mueve hasta mezclar bien. Cubre el pastel y rocía por encima el coco rallado.
Disfruta hasta la última migaja de esta delicia y celebra, que aunque a veces no parezca, en este mundo hay mucho por celebrar.